Salió de la casa de sus padres a escondidas, vestida con sus mejores prendas, envuelta en un halo de tristeza justificado por un corazón roto, producto del amor a destiempo que guardó por demasiado tiempo un grito silencioso atravesado en el fondo de su garganta.
Con poco más de 28 años, y con las miradas de juicios de espanto por no haber logrado el necesario casamiento, caminó en dirección al río sin más equipaje que lo puesto, por el medio de la calle húmeda. Jamás volvió la vista atrás, pero siempre recordó de ese día cada uno de los adoquines, tan ajenos a ella, pero que retumbaban debajo de sus tacones en el silencio de la Buenos Aires en la que nació.
Las calles de piedra se taparon de asfalto y los carruajes se transformaron en modernos y veloces automóviles, mientras la memoria de Elvira se esfumaba con los últimos vestigios atesorados por algunos de sus familiares. La búsqueda había perdido fuerza hacía rato y la paz del olvido finalmente cicatrizó los desgarros de su pobre alma.
Humilde colaboración para la muestra "1000 putas - Regístrese. Archívese."

No hay comentarios:
Publicar un comentario