Qué boludez, ¿no? ¿Cómo va a ser suficiente de ese algo que nunca parece alcanzar para nadie?
Nunca son suficientes milanesas, sería una locura pensar lo contrario. Así, con el amor.
Pero a veces da la sensación de que sí, ya fue suficiente.
No hablo de que algo, un vaso, se colmó de amor y ya no le entra más, sería raro eso, sino de que es suficiente lo que se hizo por amor y es el momento de bajar los brazos, de pararse, mirarse al espejo y decirse fuerte, con convicción, como si uno lo estuviera practicando para decírselo al otro, una simples palabras: hasta acá llegué.
Es que el viaje es largo y si rema siempre el mismo, los brazos se agotan y la cabeza se empieza a llenar de cositas como que yo te amo más que vos a mí, aunque en frío entendamos que no hay medida para estas cosas (si la hubiera, podríamos llenar el vaso de antes, y habíamos dejado en claro que no era el caso). Entiendo, es una sensación, porque para llegar hasta donde llegaste, seguramente cada uno haya hecho su parte. Cada uno remó lo suyo. Así que no te amo más que vos a mí, sino que te amo distinto y, como en todos los ámbitos de la vida, mi distinto es bueno y el tuyo... el tuyo ya no tanto.
Creo que nos cansamos primero de las cosas que de algún modo antes nos hacían ruido o eran "simpáticas", esos qué gracioso que aprietes el dentífrico por el medio, dejá que yo lo acomodo, hermosa, pasa a ser un furioso me tengo que levantar a la mañana y luchar con este dentífrico de mierda ¿cuándo lo vas a aprender a usar como la gente? Donde "la gente" es claramente uno mismo.
- Qué tierno que escuches la misma canción una y otra vez.
*diez años después*
-¿Podés sacar esa canción de mierda? la escuchamos 100 veces.
— Ninguno (@ningunpibe) October 30, 2014
Un toque más tarde se empieza con cosas que simplemente no sabías que estaban ahí o, peor aún, directamente no estaban.
¿De dónde salió eso, mi amor? Jodeme que estás cambiando.
Y más tarde, lo peor de todo, porque analizás cosas o, no sé, empezás terapia y te das cuenta, empíricamente, que vos también estás cambiando. Por suerte, que si no estarías un poco, como decirlo, muerto.
A esto le sigue un proceso de llanto, negación, aceptación, vuelta al llanto (tampoco vengan a hacerse los sorprendidos acá, los hombres también lloran), que puede terminar en cualquier lado pero que nos viene a explicar que muy lejos del cliché joligudense, en algún punto del viaje, ya fue suficiente, amor, aceptémoslo antes de que venga ese que está a un paso, se hace llamar odio, si querés le preguntamos a mi ex de qué se trata.
Es que hay que intentar evitar llegar al odio, si ya se llegó al desencanto. Sobretodo cuando hay hijos de por medio, que con eso no se jode, y cualquier pibe se banca tener padres separados, pero a todos les jode que sus viejos se odien entre sí. No quiero volver al tema de la ex, gracias.
Si no tenés hijos, también está bueno evitar el odio, aunque por cierto es menos grave. A lo sumo te mudás de ciudad o de país cuando la despechada empiece a contar cosas como que la tenés demasiado chica o que se separaron porque "no sabés, toda la zona púbica llagada por una enfermedad irreversible", que aunque poco creíble, seguramente te complique un toque a la hora de querer volver a ponerla. Ni hablar si tenés auto y ella un bate a mano. Lo vi en una película.
La cuestión es que hoy creo que en algún punto ya fue suficiente. Mañana, lo vamos viendo, no prometo no cambiar de pensamiento. Ni de nada.
Te queda un vacío cuando se va alejando, pero que eso no te impida mirarle bien el culo.
— Ninguno (@ningunpibe) October 30, 2014
Tanto en las relaciones como en otros ámbitos, el problema suele ser pensar que lo que pasa en el momento va a ser para siempre. La ansiedad que se ahorraría al tener en cuenta que ahora puede ser ahora y un tiempo más, no ahora y el resto de la eternidad.
ResponderEliminarExcelente observación. Es un hecho que el cambio hay que recibirlo y esperarlo. Todo cambia. Nosotros también.
Eliminar